Medir productividad mal es peor que no medirla: lleva a decisiones injustas y a desconfianza. Estos son los errores más frecuentes en empresas chilenas y cómo corregirlos, ahora que la jornada se reduce gradualmente a 40 horas con la Ley 21.561.
1. Medir presencia en vez de resultados
Estar conectado no es producir. Combiná horas con metas cumplidas y calidad.
2. Usar datos manuales o subjetivos
Planillas completadas de memoria e impresiones del jefe. Preferí registros automáticos y criterios escritos.
3. Comparar puestos distintos con la misma vara
Lo productivo para ventas no lo es para contabilidad. Clasificá aplicaciones y metas por área.
4. Mirar un día y no la tendencia
Un mal día no define a nadie. Analizá al menos cuatro semanas.
5. Ignorar pausas y bloqueos
Esperas por aprobaciones o sistemas lentos bajan la productividad sin ser culpa de la persona. El historial de actividad ayuda a verlos.
6. Convertir la medición en vigilancia
La Dirección del Trabajo ha señalado que el control debe ser proporcional e informado. Monitoreo oculto o desmedido genera conflicto y desconfianza.
7. No actuar con los datos
Medir sin cambiar nada desgasta al equipo. Cada revisión debe terminar en una decisión.
Cómo ayuda Kickidler
- Registro automático de horario y actividad, sin planillas.
- Clasificación de aplicaciones por área.
- Informes de tendencia por persona y departamento.
- Historial para detectar esperas y cambios de tarea.
- Tiempo manual aprobado para trabajo fuera de la computadora.
La guía principal es cómo supervisar el trabajo a distancia. Te pueden servir los indicadores de desempeño recomendados para Chile y cómo se separa tiempo activo de ocioso.
Preguntas frecuentes
¿Hay que informar a los trabajadores?
Sí. Conviene que el sistema conste en el reglamento interno o el contrato.
¿Sirve para teletrabajo?
Sí, respetando el derecho a desconexión de la Ley 21.220.
¿Qué medir primero?
Un indicador de resultado y uno de tiempo por puesto.


